Flores en el Ático


Flores en el Ático es una novela escrita por V. C. Andrews y publicada en 1979. Es el primer libro de la saga Dollanganger, y al cual le siguen los títulos Pétalos al viento, Si hubiera espinas, Semillas del ayer y Jardín sombrío. Narrada en primera persona por Catherine Dollanganger, la novela nos introduce a la vida temprana de cuatro hermanos que son aislados del mundo en un ático.

Sinopsis del Libro:
Sobrecogedora historia de cuatro niños que viven un mundo atroz. Esta novela narra la terrible experiencia vivida por cuatro niños que, víctimas inocentes de unas pasiones prohibidas, crecen en un lúgubre encierro, aislados del mundo por una madre cruel...
Chris y Corrine tienen cuatro hermosos hijos a los que adoran y son muy felices hasta el desgraciado día en que Chris muere. Corrine, que se siente desamparada sin Chris, decide marcharse con sus hijos a la mansión Foxworth, la casa de sus ricos y severos padres.
Corrine promete a sus hijos una vida llena de lujos y comodidades, pero cuando llega a la mansión se desprende de ellos, los confina en una habitación que da a un ático y le cede las decisiones a su malvada madre, la abuela de los niños.
Sus cuatro hijos pasan los días encerrados, sin aire libre, sin sol, encerrados en una misma habitación durante tres largos años.
La muerte misteriosa de uno de ellos pone fin a la paciencia y la ingenuidad de Cathy y Chris, los hijos mayores de Corrine.


Sinopsis de la Película:
Tras la muerte de su marido, las dificultades económicas obligan a Corinne y a sus cuatro hijos a trasladarse a vivir al antiguo caserón gótico de sus padres. La relación familiar es tensa y tormentosa. En su juventud, Corinne se había enamorado de un hombre que no contaba con el beneplácito de sus acaudalados padres. A pesar de ello, no dudó en huir y casarse con él, siendo automáticamente `esheredada. Tras sufrir numerosas humillaciones por parte de sus padres, llega a un acuerdo con ellos: los niños vivirán escondidos en una habitación de la casa porque, aunque los abuelos están dispuestos a mantenerlos, no quieren saber nada de ellos. La madre los visita diariamente hasta que, bajo la perversa influencia de sus padres, no sólo los condena a la soledad, sino a algo mucho más terrible: la lenta agonía a la que los somete su abuela. Adaptación de un best seller basado en una historia real.

Trailer:

N Otra Vida

Vamos en medio de la multitud como muñecos
que sin querer están siguiendo el guion del universo
fuimos movidos como plumas en el viento
hasta encontrarse nuestros ojos un momento.

Yo te conozco, creo que de un sueño
es imposible me dijiste no te creo
mira mis ojos, siente que tiemblo
que el corazon se esta saliendo de mi pecho

Desde otra vida
y en este beso
me lo debias
hace tanto tiempo.

En otra vida
y en otro cuerpo
tu ya eras mia
cuanto te quiero.

Ya lo sabia no fue en un sueño
fue en otra vida.

Fuimos movidos como plumas en el viento
por que el destino nos guardaba este momento.

Edgar Oceransky

La Mitad...

La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira.

Lin Yutang

Vivir...

"Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos"."

Friedrich Nietzsche

Necesidad...

"La necesidad es un mal, pero no hay necesidad alguna de vivir con necesidad".

Epicuro

Plácida Ignorancia...

"No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas".

Howard Phillips Lovecraft
La llamada de Cthulhu

Los Amorosos...

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor.
Los amorosos viven al día,
no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan, no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.

Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.

Y se van llorando,
llorando la hermosa vida.

Jaime Sabines

Lo Que Quiero...

"No he llegado a donde quiero, pero no estoy donde estaba, entonces.. todo va como debe".

Ernesto Díaz Ruiz

Humor...

"El verdadero humor empieza cuando ya no se toma en serio la propia persona".

Hermann Hesse

Enemigos...

"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos".

Jorge Luis Borges

The Hunger Games (Los Juegos del Hambre)


Los Juegos del Hambre (The Hunger Games) es una novela de ciencia ficción escrita por la aclamada autora de Las Crónicas de Underland, Suzanne Collins.
Sinopsis del Libro:
¿Podrías sobrevivir tú solo en la naturaleza salvaje rodeado de quienes quieren asegurarse de que no vives para ver el siguiente amanecer? Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del Capitolio. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Solo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus principios se pondrán a prueba con "Los Juegos del Hambre", espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, dos representantes de cada Distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y a luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo sobreviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar que su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay un lugar el amor y el respecto.

Sinopsis de la Película:
Cada año en las ruinas de lo que una vez fuera Norte Américam la nación de Panem obliga a cada uno de sus veinte distritos para enviar a dos adolecentes (un chico y una chica) para competir en los “Juegos del Hambre”. Parte entretenimiento, parte táctica de intimidación del gobierno, los “Juegos del Hambre” son televisados a nivel nacional, evento en el cual “Tributos” deben pelear con otros hasta que solo uno sobreviva. Enfrentados contra “Tributos” altamente entrenados quienes han sido preparados para estos Juegos durante toda su vida, Katniss es forzada a confiar en sus agudos instintos, así como en el entrenamiento de su borracho mentor Victor Haymitch Abernathy. Si alguna vez regresa a casa al Distrito 12, Katniss debe hacer elecciones imposibles en la arena que contrapone la sobrevivencia contra la humanidad y la vida contra el amor.

Trailer:

Cura del Alzheimer...

"En el mundo actual, se está invirtendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para las mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con penes duros, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven".

Drauzio Varella
Premio Nobel de Medicina

Tú Vida...

"No culpes a nadie, no te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tu has hecho tu vida".

Pablo Neruda

The Gruffalo (El Grúfalo)


The Gruffalo es un cuento infantil escrito por Julia Donaldson e ilustrado por Axel Scheffler, que cuenta la historia de un ratón que cruza el bosque.
En su camino el ratón se encuentra con varios animales peligrosos (un zorro, un búho y una serpiente). Cada uno de estos animales tiene la clara intención de comerser al ratón, lo invitan a su casa a comer. El astuto ratón rechaza cada invitación. Para disuadir insistencias, le dice a cada animal que tiene planes para cenar con su amigo, el Grúfalo, cuya comida favorita es el animal correspondiente, y les describe las características de la monstruosa anatomía del Grúfalo.

El Propósito de la Vida

"El gran propósito en la vida es intentar la reintegración con el UNO, para percibirnos como parte de la belleza del UNO, de lo divino, para vernos como parte de la divinidad de la existencia. Y de este modo perder el dolor de una vida encerrada en una telaraña de infinitos deseos"...

Ideología Hindú

Librerias Gandhi - Metrolibro

Un Proyecto para promover la lectura...
Un cuento completo divido en 13 Partes...

El Puente...
Franz Kafka

Falta de Tiempo...

"El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo".

Paulo Coelho

El Narrador y la Mujer más Feliz del Mundo

¿Recuerdas tu infancia Pedro? Vivías en Huaypata , un pueblito perdido, a tres horas en lomo de mula de San Pablo. Huaypata era triste y pobre. No tenía luz eléctrica y la radio a transistores era el único contacto que tenías con el mundo. Naciste ahí y te recuerdo con nostalgia pero con claridad.

Eras muy pequeño cuando sentado en el umbral de tu puerta pegabas la oreja al antiguo receptor de radio a transistores de tu abuelo. Escuchabas "La media hora de Huaypata", el noticiero que desde San Pablo se transmitía con noticias tan solo dedicadas a tu olvidado pueblito. El volumen lo ponías tan bajo que si no hubieses estado ahí, todos pensarían que la radio estaba apagada y que era una extensión tuya. Te encogías acurrucándote contra el viejo aparato y tratabas de escuchar la voz del narrador. El, te iba diciendo al oído, por treinta minutos, todo lo que a tu pueblo le podía interesar. ¡Cómo lo envidiabas! Lo imaginabas, como un héroe, lo mitificabas frente a ese micrófono tan imponente como él, mientras las noticias emanaban de su boca, y todo Huaypata, lo escuchaba. Eras un niñoy querías ser como él cuando crecieras. Sólo tenías siete años y soñabas con el momento, en el que frente a un micrófono, leyeses para todo el pueblo, las noticias de las seis. Mientras tanto, el extraño ritual creado con el viejo artefacto de tu abuelo se cumplía con pasmosa y disciplinada puntualidad. Tenías suerte, la escuela quedaba sólo a tres cuadras de tu casa y eso te permitía llegar cinco minutos antes . Apenas tenías tiempo para decir un buenas tardes masivo en voz alta , para luego , sentado en el umbral de la puerta, esperar el ansiado momento en que harías girar el metálico disco del dial hasta sentir el click para dar inicio a de tu rito diario. Y lo harías a las seis en punto, coincidiendo con la fresca brisa que llegaba al languidecer la tarde. Luego, cuando el narrador , prodigioso e ignoto, terminaba de contarte al oído las noticias, volvías a girar en sentido inverso, el dial, para dar fin al ritual del día. Lo que seguía era tu frágil voz de niño, imitando esa voz casi divina, repitiendo casi una a una las noticias que hace un instante habías escuchado. Te recuerdo de pié, con una escoba en la mano, cogiéndola al revés, imaginando que esas pajas atadas eran el micrófono de OAX4X, Radio San Mateo, "directamente desde el distrito la capital de la provincia de Huarochirí" - así empezaba siempre el narrador - luego, iniciabas la narración de imaginarias noticias, una tras otra , fantaseando que los cuatro mil (¿ o cinco mil?) habitantes de tu pueblo, estaban como siempre escuchando, ahora de tu voz, “La media hora de Huaypata”. Soñabas a que llegue el día en que todos los huaypatinos fundan su oreja a la radio para escuchar llegar de tu voz las mejores noticias del mundo. ¡Como anhelabas decir un día frente al micrófono: "Se inauguró hoy el servicio de luz eléctrica en nuestro querido pueblo de Huaypata” o quizás “ Inauguran hoy la carretera Huaypata – San Pablo".

Y fuiste creciendo, Pedro, y entre noticiero y noticiero te enamoraste de Dorita, cuando apenas tenías quince años. Y claro, los dos escuchaban juntos, ahora sentados en la plaza principal del pueblo “La media hora de Huaypata”. Luego paseaban y ella reía a carcajadas cuando comenzabas a narrar tus inventadas noticias “directamente desde el distrito de la capital de Huarochirí”, ahora con voz varonil y estentórea. Luego Dorita se burlaba de ti, diciendo que pronto llegaría la carretera al pueblo, con ella la energía eléctrica y ya nadie escucharía radio, pues todos verían la televisión. Tu sólo le repetías que antes de eso, estarías narrando desde San Mateo las noticias para ella. Ese día - te decía ella- me harás la mujer mas feliz del mundo.

Dorita Carpio era una adorable adolescente de catorce años, hija del recién elegido Diputado Ezequiel Carpio, hombre querido y respetado por todos, pero sin duda, adorado por Dorita. Se le partió el corazón el día que Ezequiel se despidió de ella para viajar a Lima, ahora como flamante diputado electo. Esa noche prometió a su pueblo luchar sin desmayo para lograr que el Gobierno haga realidad la carretera Huaypata – San Pablo. Dorita roció su tez curtida con lágrimas cuando lo vio irse. Ezequiel la miró con una mirada tan dulce que todos los presentes enmudecieron.

Dorita sólo había querido a otro hombre además de Ezequiel y ese hombre eras tu, Pedro. Te amaba. Y te amó siempre, incluso después de lo que sucedió ese viernes.

Un día, no soportaste la curiosidad y te fuiste a San Mateo. Querías conocer el pueblo desde el cual llegaba la voz divina y portentosa del envidiado narrador y así lo hiciste. Caminaste por las callecitas de piedras por tantas horas que perdiste la noción del tiempo. El pueblo, aun siendo mas grande que el tuyo, seguía siendo sólo eso , un pueblo. Pero para ti Pedro era la ciudad mas grande que habías conocido, llena de luces, de tienditas, de callecitas, parques y camiones cargados de frutas o esperando ser llenados para salir rumbo a otros pueblos. Y caminaste como poseído, mirando la gente que ahora no conocías , caminaste hasta encontrar ese letrero inmenso, poderoso, de blancas y fuertes luces que decía "OAX4X Radio San Mateo". Te detuviste mirando el frontis por varios segundos. Te detenías frente a tu gran sueño. Miraste la puerta abierta , quisiste pasar a mirar, pero alguien te detuvo.
—No puedes pasar muchacho. - escuchaste - En este momento están transmitiendo el noticiero de las seis.

A lo lejos escuchaste, muy tenue , la cortina musical que anunciaba "La media hora de Huaypata".
—Sólo déjeme mirar, le prometo que no molestaré —imploraste
—Si no haces ruido puedes mirar por esa ventanita —y señaló una pequeña ventana en una puerta.

Era la puerta que daba a la cabina radial. Desde ahí venía la música. Te acercaste Pedro, en punta de pies, y miraste por la ventanita. Allí estaba el increíble ser que durante años te contó tantas cosas al oído. Quedaste extasiado. Tu corazón palpitaba a cien por hora. Tenías frente a ti nada menos que al narrador, quien de pie, frente a ese micrófono, le contaba a tu pueblo, que el proyecto de la carretera Huaypata —San Pablo estaba siendo defendido por el diputado Ezequiel Carpio y que en algunos días el Gobierno tomaría la decisión final sobre la eminente construcción. Te imaginaste a todos los huaypatinos, con la oreja fusionada a un radio a transistores escuchando atentos cada palabra suya. Luego le llegaban mas papeles, con mas noticias que una a una leía con voz firme y convincente. De pronto, nuevamente la música, anunciaba que el noticiero había terminado. Viste al narrador dejar el cúmulo de papeles a un costado, para acercarse a la puerta. Instintivamente te pusiste a un lado y lo viste pasar tan cerca que, hasta creo, Pedro, lo rozaste. Luego se alejó.

Fue tanta la emoción Pedro, que no te percataste que te habías quedado solo. El vigilante te había olvidado y estabas , como en muchos de tus sueños, frente a la cabina de transmisión. No fue que tomaras la decisión de entrar, simplemente fue que entraste y aunque todos los equipos estaban apagados, empezaste a fantasear que eras el narrador:

"OAX4X, Radio San Mateo, directamente desde el distrito la capital de la provincia de Huarochirí trayendo las principales noticias de Huaypata . El día de hoy viernes ocho de Noviembre de 1965, el gobierno aprobó la construcción de la carretera Huaypata —San Mateo, luego de las invalorables gestiones de nuestro querido Diputado Ezequiel Carpio....".

No habías terminado de decir esas frases , empleando tu mejor voz cuando alguien te interrumpió.
—Muchacho, que haces ahí

No diste explicación alguna. Solo balbuceaste algo que ni tu entendiste. Era el narrador que al escuchar tu voz había regresado. Estabas asustado.
—Sólo jugaba a ser usted. Discúlpeme señor. Ya me voy...
—No es necesario, ¿De donde eres? —preguntó el narrador
—De Huaypata —dijiste
—Huaypata... ¿Sabes que yo soy de ahí?

Y te empezó a conversar mil cosas de tu pueblito, y tu lo escuchabas boquiabierto, no lo querías interrumpir para nada, de pronto te dijo: —¿Sabes que lo hiciste muy bien?
—¿Que hice bien, qué, señor?
—Frente al micrófono. Hablas bien, hablas claro, tu voz es agradable....
—Siempre me gustó hacerlo –interrumpiste – la verdad es que sueño ser un día narrador de noticias, como usted.

Le contaste como desde niño jugabas a que la escoba era un micro y cuan feliz serías si un día Dorita y todos los Huaypatinos te escucharan anunciando las noticias en "La media hora de Huaypata".
—A un paisano, no le niego nada. Anda dile a Dorita que el próximo viernes, escuche el noticiero. Ese día tu vas a ser el narrador. No te estoy regalando nada. Te he escuchado y creo que tienes pasta. El próximo viernes tendrás tu oportunidad.

Te quedaste en blanco Pedro. No supiste que decir. Por tu cerebro recorrieron las imágenes de Dorita y toda la gente con la radio en la oreja , escuchando tu voz, anunciando las noticias. Quien sabe, con suerte, te corresponda anunciar la construcción de la carretera....
—¿Es verdad lo que me dice?
—Claro que es verdad. Dile a todos que el viernes a las seis enciendan la radio.
—Pero, debo aprender algo....practicar algo... – preguntaste.
—No te preocupes. Las noticias te las irán dando mientras vas hablando. Sabes de memoria la presentación y tu voz es buena, fuerte y clara. Todo saldrá perfecto. Solo preocúpate en estar aca el viernes a las seis.

El viaje de regreso, lo hiciste entre nubes. No cabías en ti de felicidad. Te imaginabas ya frente al micrófono, mientras cada huaypatino estaría atento a la radio y en especial tu querida Dorita. Pensaste mil maneras de anunciarle la gran noticia, y al final decidiste que le darías una sorpresa, la mayor sorpresa de su vida.
—Dorita, para el viernes te tengo una gran sorpresa –le dijiste-
—¿Qué es, mi amor? – respondió intrigada.
—La mejor sorpresa de tu vida , sólo tienes que escuchar "La media hora de Huaypata".
—¿Es tan buena esa sorpresa?
—No podría haber otra mejor.

Y toda esa semana repitieron el diálogo, día tras día.
Cuéntame Pedro. ¿Qué va a pasar en el noticiero el viernes?
Te vas a enterar de algo que te va a convertir en la mujer mas feliz del mundo —le decías.
¿Y que tienes que ver tu en eso?
Que yo seré el hombre mas feliz del mundo también.

Todo Huaypata se enteró que Dorita y tu serían las personas mas felices el viernes a las seis. Pero guardaste muy bien el secreto. Nadie sabía el porqué. La gente que se cruzaba con Dorita en la calle le decía: ¿Y? ¿Cómo está la mujer mas feliz del mundo? Dorita respondía —Todavía no lo soy. Lo seré el viernes a las seis.

Y llegó el día ansiado. A Dorita le habías advertido que la sorpresa sólo funcionaría si estaba ella sola. Así que muy temprano, por la mañana le dijiste: "Quiero ver a la mujer mas feliz del mundo mañana. Para eso debo dejar de verla hoy".

Llegaste a San Mateo a las cinco. Estabas pulcro Pedro, con ese traje que yo mismo te presté. Te brillaban los ojos. Dudaste que fuera cierto lo que estabas viviendo. ¿Y si sólo fue un sueño y nunca tuviste esa conversación con el narrador? ¿Si sólo fue producto de tu imaginación febril? No, Pedro, no había sido un sueño. Cuando llegaste a la Radio allí estaba él, esperándote. Te invitó a pasar y te acompañó a la cabina. Luego te palmoteó al hombro y te deseó suerte.

Todo va a salir bien, no te pongas nervioso. Cuando acabe la cortina musical es el momento de entrar. Tu empiezas anunciando el noticiero. Luego te irán pasando las noticias y las leerás. Todo saldrá perfecto. En diez segundos sales al aire.

Fueron diez segundos donde los latidos de tu corazón parecían los golpes de un tambor de guerra. El sonido de la cortina musical se mezclaba con el de tu sangre, que fluía por tus venas de manera inusitada. Te imaginaste a Dorita, rodeada de amigas, vestida de fiesta, esperando la sorpresa que la convertiría en la mujer mas feliz del mundo.

"OAX4X, Radio San Mateo, directamente desde el distrito la capital de la provincia de Huarochirí trayendo las principales noticias de Huaypata. Ahora los titulares del día en la voz de Pedro Ayarza".
En ese momento te hicieron llegar las hojas con las primeras noticias a narrar. Tu sangre hervía, te volviste a imaginar a Dorita inmensamente feliz escuchándote.

"Hoy viernes quince de Noviembre de 1965, empezamos el noticiero con una triste noticia. Cumplimos con el penoso deber de informar el asesinato cruel del que fue victima , en la ciudad de Lima, el Diputado Ezequiel Carpio, en un cobarde y vil atentado terrorista".
La noticia seguía, pero no fuiste capaz de decir una palabra mas.

Te busqué durante la noche y todo el día siguiente. El narrador me contó que luego de leer esa noticia enmudeciste y el tuvo que asumir la conducción del programa. De ti, nunca mas supimos nada, ni yo ni Dorita ni nadie en Huaypata.
El narrador al despedirme dijo "No es un buen profesional".
Yo no supe que decirle.

Enrique Vásquez V.
© 2002

El Juego del Ángel

En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más.
Con estilo deslumbrante e impecable precisión narrativa, el autor de La Sombra del Viento nos transporta de nuevo a la Barcelona de El Cementerio de hos Libros Olvidados para ofrecernos una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.

Autor: Carlos Ruiz Zafón

Un Átomo, Un Prejuicio...

"¡Triste época la nuestra!, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".

Albert Einstein

Epigrama

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti nadie te amará como te amaba yo.

Autor: Ernesto Cardenal

El Hombre del Parque

Un hombre imaginario, sentado en una banca, medita; piensa en sus tristezas imaginarias, y yo frente a él pienso que piensa sus tristezas, aunque no lo conozco ni hemos cruzado palabra. Lo imagino, pero no quiero interrumpirlo, aun cuando su rostro me parece familiar. Se levanta y lo acompaña un perro imaginario cuya imaginaria piel permite adivinar un esqueleto.

El hombre se va caminando con su perro por la vereda de ese parque imaginario. La banca imaginaria desaparece. El parque es ahora niebla. El hombre se pierde. Se disipa el perro también. Y yo me quedo pensando en mis tristezas, en este día en que todo es niebla y recuerdo.


Autor: Alberto E. Nava Garcés
Ilustración: Gary Fernández
Fuente: Revista Escala

El Amante

Nunca antes una mujer me había llamado tanto la atención. Pretendí que no era cierto, pero antes de que me diera cuenta me encontré regresando sobre mis pasos hasta que estuve de nuevo frente a ella. Había algo en su rostro, algo que me sedujo, algo como el silencioso reflejo de una pena. No supe por qué se encontraba allí. No anduve hurgando en su interior para saber razones.

Sin poder resistir el trazo suave con que dejaba que el frío le ganara el cuerpo, la subí a mi auto. Nos dirigimos rumbo a mi casa y durante el trayecto su peso se recostó contra mi hombro.

Sus ojos color miel permanecieron fijos en algún lugar del techo mientras preparé la cena. Le conté del barrio donde nací, de mis estudios —tan inútiles como mis sueños— y también de mi gusto por coleccionar latas de cerveza. Le mostré mi última adquisición: un envase traído del Asia. Le conté los detalles con tanto entusiasmo que hice variados ademanes hasta que mis dedos le acariciaron el rostro y le obligaron una sonrisa.

Cautivo de sus labios, la besé. Apreté su cuerpo contra el mío hasta que sus pezones endurecidos se clavaron en mi pecho. Terminé haciéndole el amor furiosamente, como un lobo encadenado y sin consuelo.

A la madrugada, ellos nos interrumpieron el descanso. Fue horrible. Los policías patearon la puerta y traían sus armas en la mano. Quise detenerlos pero era tarde. Sabían mi nombre y al parecer alguien me había visto cuando la subí a ella al auto. Me tiraron al suelo y me amenazaron. Afirmaron que ella estaba muerta. La miré nuevamente y volví a sentir que era bella como un ángel.

—Los ángeles no mueren, sólo duermen profundamente —grité entristecido, sabiendo que no entenderían.

Cuando tomaron su cuerpo para subirlo a una ambulancia me alteré y me golpearon.

Han pasado los años y no la olvido. No puedo entender qué pasó. Era la primera vez que me ocurría una cosa así en todos los años que trabajé en la morgue.

Gonzalo Hernández Sanjorge
© 2001

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